lunes, 19 de junio de 2023
EN TUS OJOS DESTELLOS DE ESTRELLAS Por: Hno. Oscar Galo. En tus ojos, destellos de estrellas, la elegancia de un baile sutil, entre versos de seda y terciopelo, nuestra historia se escribe en mil. Conquistamos el campo de la pasión, cuerpos danzando al ritmo del deseo, dos almas entrelazadas en fusión, en la cúspide de un placer ansiado. Tu piel, un lienzo de suave seducción, donde mis manos trazan versos ardientes, descubriendo cada curva con devoción, en un viaje sin fin, fascinante y creciente. Amada mía, mi joya preciosa, eres la conquista de mis sentidos, en la guerra de los deseos sin reposo, tus labios, dulces victorias, exquisitos. Un ejército de besos marcha triunfante, sobre tu cuerpo de delicada perfección, en cada caricia, el mundo se detiene, y nos entregamos al éxtasis sin razón. En el campo de batalla de la pasión, donde amor, placer y fuego se entrelazan, la conquista no es un fin, es un comienzo, un viaje eterno, donde tú y yo nos amamos. Así, mi joven amada, en este poema bélico, te rindo tributo con palabras de seducción, pues eres el trofeo que anhelo conquistar, en cada instante, en cada dulce unión.
EN TUS OJOS DESTELLOS DE ESTRELLAS
Por: Hno. Oscar Galo
En tus ojos, destellos de estrellas,
la elegancia de un baile sutil,
entre versos de seda y terciopelo, nuestra historia se escribe en mil.
Conquistamos el campo de la pasión, cuerpos danzando al ritmo del deseo, dos almas entrelazadas en fusión, en la cúspide de un placer ansiado.
Tu piel, un lienzo de suave seducción, donde mis manos trazan versos ardientes, descubriendo cada curva con devoción, en un viaje sin fin, fascinante y creciente.
Amada mía, mi joya preciosa, eres la conquista de mis sentidos, en la guerra de los deseos sin reposo, tus labios, dulces victorias, exquisitos.
Un ejército de besos marcha triunfante, sobre tu cuerpo de delicada perfección, en cada caricia, el mundo se detiene, y nos entregamos al éxtasis sin razón.
En el campo de batalla de la pasión, donde amor, placer y fuego se entrelazan, la conquista no es un fin, es un comienzo, un viaje eterno, donde tú y yo nos amamos.
Así, mi joven amada, en este poema bélico, te rindo tributo con palabras de seducción, pues eres el trofeo que anhelo conquistar, en cada instante, en cada dulce unión.
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